300 Espartanos

Actualizado: 24 de jun de 2019

Permítasenos utilizar a manera de metáfora la expresión del mundo militar que reza “un ejército no marcha con el estomago vacío” que revela de manera fundamental la debida atención a las necesidades básicas de aquellos que han de marchar hacia la adversidad. Como corolario tendríamos que concluir, que estos difícilmente lograran su cometido si no cuentan tampoco con el debido equipamiento y preparación para aquello que pondrá sus capacidades a pruebas extremas y lo critico de lograr el éxito.


De esta anterior reflexión tenemos que llevar nuestras conclusiones a los diferentes contextos organizacionales que de manera cotidiana son parte de los retos que la complejidad de nuestros tiempos nos deparan. Desde diferentes perspectivas y análisis tenemos que las economías globalizadas, los mercados de todo tipo y sus actores se ven enfrentados a incertidumbre que en un corto y mediano plazo impondrán condiciones difíciles de anticipar y en consecuencia de grandes retos y demandas.


Teniendo así una analogía del arte de las armas que aplica cabalmente con la realidad organizacional, es importante entonces consolidar una serie de valores y actitudes desde donde cualquier general o líder empresarial puede mayormente atender sus retos y objetivos en medio del caos.


Una de las mas sólidas estructuras inconscientes de la vida económica y organizacional que se arraigaron desde la cultura del "management" de los años 60 y 70’s es la de cumplir con la ortodoxa y nada sana disciplina de ajustar la organización a métricas financieras y resultados en el corto plazo que, en ese entonces, adolecían de una mayor comprensión sistémica y social. De aquí, se derivan las a veces necesarias prácticas de ajustar costos, reducir plantilla laboral, reasignar presupuestos y metas para sobrellevar las dificultades del momento. Esto, de manera concreta se ve en la reducción de gasto publicitario o, para nuestro interés, la reducción en la inversion del fortalecimiento del capital humano. No más preparación y fortalecimiento del equipo, que en términos militares podríamos asociar con lo dolorosamente llamado, "carne de cañon".


De los nuevos paradigmas surgidos de ciencias como es el pensamiento sistémico, esta limitante al desarrollo de las organizaciones se ha ido transformando en otras filosofías organizacionales que permiten crear condiciones humanas y de trabajo mas flexibles y resistentes a la adversidad y en donde entre otras cosas que suceden, es el intenso fortalecimiento del equipo o al menos de los actores clave ya que de ellos, dependerá la gestión organizacional durante los tiempos adversos. Una clave es entonces, la transformación de nuestros modelos mentales.


Este fortalecimiento se puede entender a diferentes niveles o desde diferentes perspectivas. En ocasiones, esto conlleva un cambio de identidad en la empresa, tal como sucedió en Apple, en donde la apuesta fue asumir en la identidad, la innovación tecnológica y de mercado y para lo cual la apuesta a fortalecer la investigación y desarrollo tecnológico fue fundamental. Otras veces, lo que hay que hacer, es diversificar el enfoque comercial para tener una mayor capacidad de resultados y como ejemplo tenemos en Mexico a Grupo Carso, quien a apostado por un amplio espectro de presencia en el mercado de consumo. Otros casos menos notables y muy frecuentes, por ejemplo en el medio legal, es la hiper-especialización en temas de interés y/o diversificar la oferta de servicio, mientras que se sigue desarrollando la capacidad de cada abogado en la firma. Hay penosas ocasiones en donde el adelgazamiento de la empresa requiere un equipo más apto en otras capacidades o conocimientos para compensar la pérdida de parte del equipo. A veces, todo lo anterior es parte del cambio de la esencia del negocio.


En todos estos ejemplos lo que es relevante es la apuesta al capital humano como parte crítica de un juego de estrategias cuidadosamente diseñadas por quien esta en la cabeza. Así, vale la pena entonces plantearnos como llevar a cabo de la manera mas efectiva el arropamiento de un compromiso total con nuestro recurso mas valioso que es el humano. Esto toca valores propios de una genuina responsabilidad social e impacto del mismo orden; adentro y a fuera de la organización.


De la experiencia personal en facilitar procesos de cambio y su relación con la organización, un poderoso mecanismo de fortalecimiento del capital humano está vinculado con el factor de calidad de vida, lo que implica una libertad emocional que no sólo abona a una mayor resiliencia de la persona, sino que sus capacidades cognitivas se ven enriquecidas y esto deviene en una mayor capacidad de aprendizaje, de aprovechamiento de sus aptitudes personales y la disposición a enfrentar momentos adversos y adaptarse con mayor facilidad. No sólo eso, tenemos también que esta apuesta por el capital humano enriquece la capacidad de integración de los equipos, una mayor comprensión colectiva de lo requerido y una comunicación dinámica, clara y armoniosa para crear entornos laborales más sanos y aptos a los retos. Es lo que llamamos "mente grupal en unidad" y es una expresión social de un alto grado de coherencia.


Facilitar la emersión de estas capacidades en el capital humano implica antes que nada fortalecer al líder mismo en su capacidad de entender el escenario que enfrenta. Enriquecer sus habilidades de gestión en contextos de crisis o alto riesgo y fortalecer su capacidad de toma de decisiones a partir de generar una capacidad nata para gestionar su sabiduría personal. Esto último es tal vez la joya de la corona cuando se ve en un mundo tan complejo, hay líderes muy capaces pero aún faltos de fometar tan importante virtud humana, que no se correlaciona con la capacidad intelectual o ejecutiva. No olvidemos tampoco, que somos fruto de nuestra cultura nacional y de negocios, que desde esta potencialidad, se muestra muy endeble en esta posibilidad, aún.


Siguiendo con la idea surgida de la historia militar, tal vez sea de inspiración recordar que 300 espartanos pusieron en jaque al ejército mas grande del momento, que era el Persa. Tal vez así, con un equipo igual de robusto y no necesariamente grande, tengamos en nuestra empresa el pilar fundamental para arropar estos tiempos de cambio.

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