Claridad

Actualizado: 14 de oct de 2018



Alguien me enseño en alguna ocasión, que una mente dorada lleva a lograr una vida dorada. Esto, me catapultó a una íntima relación con mi mente y las posibilidades que surgen de cultivar esta capacidad de entenderme desde esta experiencia. Cuando se tiene una pepita o trozo aúreo, esta se debe de fundir a temperaturas extremas para separar el oro de cualquier impureza que trastoque su más puro kilataje. El atender esta elevada responsabilidad y vínculo con uno mismo es un tanto similar si lo vemos desde cualquier perspectiva. 




La claridad mental como fortaleza personal se va desarrollando a lo largo de un proceso similar y en el que tenemos que comprender también que es la mente y como es que opera. Aquí, lo que comparto ofrece algunas perspectivas de mi práctica de meditación, como también la experiencia en la facilitación de procesos de cambio. De esta segunda, a lo largo de intervenciones de diversos tipos y en específico para la resolución del trauma, la experiencia me lleva a concluir que la mente del individuo, es una actividad emergente que opera a partir de la vivencia de experiencias que deben de ser entendidas o resueltas. nada existe sin propósito y el de la mente es lograr un proceso de resolución de algo que vivimos. Lamentablemente para las personas esta situación es más complicada de lo que parecería ya que estas experiencias generalmente se dan en un contexto donde nuestra capacidad cognitiva y emocional es aún muy temprana e insuficiente para lograr su propósito. Infinidad de vivencias en la infancia primaria y aún en la experiencia del útero se dan sin que se logre esta resolución, lo que en su momento devendrá en la actividad mental que conocemos y podemos identificar como diálogo o ruido interno, que es una de las formas de su expresión. Oír voces a nivel de psicosis, es ya otro nivel por supuesto.


Un primer paso desde la práctica de la meditación y preferentemente como forma de vida, sería la contemplación de nuestra actividad mental, de manera desapegada y sin juicio. Poco frecuente es la persona que atiende con tal cuidado esta actividad interna que mucho revelaría de nosotros mismos y las fuentes de estos conflictos internos aún irresueltos. De aquí es que la práctica de la meditación sea tan árida al inicio o por épocas dada la intensidad de este ruido. Quienes hayan vivido la experiencia de un retiro de silencio podría constatar también la forma en la que mediante el parloteo, liberamos gran parte de esta actividad mental externalizándola y lo intenso que es enfrentarnos a esto desde el silencio.


Esta contemplación sobre nosotros puede ser enriquecida si aprovechamos también para entenderla como un ciclo de consciencia en el que a través de mis sentidos de percepción y mapas mentales, realizo un proceso de observación, orientación, decisión y acción, para iniciar el ciclo de nuevo una vez logrado el resultado. Este es un ciclo perpetuo que opera mientras estamos en el estado de vigilia. 

Lo interesante de esto, es poder comprender la estructura que opera a lo largo del proceso mental y que se relaciona a nuestro temperamento, personalidad, estructuras emocionales, sentido de límites, identidad y capacidades. A lo largo de toda esta estructura, es también fundamental considerar otras meta-estructuras como huellas ancestrales o influencias sociales de todo orden.


Este juego tan sofisticado de interacción psicológica que nos acompaña constantemente es precisamente el territorio desde donde el ruido mental surge y que idóneamente queremos atender para lograr una mayor claridad para nuestras vidas.


Una mente clara o en silencio, surge de la atención a aquellos momentos definitorios desde donde se organiza un sistema aparentemente caótico que frecuentemente nos limita en diversas formas. Aquí, el enfoque de atención necesariamente demanda de la resolución de aquellas experiencias más profundas y que por su antigüedad y circunstancia, son las que no pudimos resolver de muy pequeños y que como cimientos, son los sostenes de tantas formas de conflicto mental que nos aquejan, a veces con el grado de patología. 



Lo que sucede en el proceso de lograr una mente clara, es un tanto complicado y sería algo semejante como un mudo queriendo explicar el sabor del azúcar, aunque podemos hacer un ejercicio de síntesis que ayude a comprenderlo.

 Cada momento definitorio de relevancia, establecerá por su naturaleza un efecto de disociación, esto es, que un aspecto de nuestra energía mental/consciencia, es forzado a quedar fuera de nuestro sistema mente/cuerpo y de esto se genera un sistema de atractores raros que darán pie a la operación mental, patrones de conducta y más. 

La resolución de esto, no sólo integra estos aspectos y la fuerza vital que los sostiene, sino que produce como efecto dominó una serie de colapsos de estructuras psicológicas que nos ofrecen la profunda y necesaria resolución emocional desde donde se pueden cultivar otras formas de fortalecer nuestro aparato psíquico interno. Desde esta limpieza emocional, que deviene en inteligencia del mismo tipo, se redefinen los parámetros de nuestro sentido interno de límites, que podemos resumir como nuestro sistema de creencias y de valores. Esta profunda y poderosa re-configuración interior podemos entonces concebirla como condición básica para permitir que la inteligencia de todo orden, asuma un proceso de re-aprendizaje de aquellos aspectos que se van dando a lo largo de nuevas y viejas experiencias en el día a día.


Lograr este nivel de claridad interna nos lleva de manera directa a una capacidad de revalorización y descubrimiento de aquello que verdaderamente somos. La posibilidad de mejorar la consciencia sobre nosotros mismos eleva aspectos asociados a la autoestima y autoconfianza desde donde nuestra relación con diversos contextos de vida se ven mejorados. Frecuente es que cuando alguien llega a estos niveles de claridad, de manera natural y espontánea, se van resolviendo nuestros vacíos y como consecuencia dejamos atrás patrones de hábitos, relaciones y deseos frívolos. Nuestro sentido de significado se ve fortalecido o surge y desde esta forma de ser se logra una capacidad de consciencia sobre nuestra situación y entorno que abre nuevas formas de priorizar los asuntos en nuestra vida. Nuestra capacidad para la sociabilización se regula de manera altamente positiva y constructiva.


Toda esta fenomenología se ve acompañada además de una alineación y restablecimiento de nuestra fuerza vital, que no es otra cosa que el conjunto de funciones biológicas que al verse re-organizadas, permiten una mejor capacidad de atender procesos de sanción interna o de la psicosoma, que generalmente es parte crítica de algunos padecimientos fisiológicos importantes. De ahí que las remisiones en ciertas patologías, a veces parezcan milagrosas o inusuales a los ojos de la medicina convencional.


Irradiar esta claridad también tiene efectos importantes ya que nuestro campo proyectivo, se ve aligerado lo que implica un menor grado de interacción energética necesaria con las personas alrededor y esto permite un relacionar más sano, auténtico y con propósito. Ya no hay lugar a juegos infantiles y desgastases tan frecuentes en la interacción entre adultos que aún cargan aspectos del niño interno, traumatizados y atorados en la edad de esos traumas. Una persona integrada completamente en su genuina edad presente, siempre será más apto para observar y sacar conclusiones pertinentes al momento y sus necesidades.


Claridad es también vivir en una armonía trascendental que nos motiva y llama a vivir valientemente llevando a cabo las decisiones necesarias para restablecer sustentabilidad y balance en nuestras vidas y el entorno. No puede haber desarrollo de conciencia sin su consecuente acción hacia el exterior, y ciertamente no más caer presa de las frecuentes defensas psicológicas como la negación, racionalización u otras. 



Se sabe en la tradición de oriente, que la única forma de transformar el karma es tomando la acción correcta, en el momento correcto. Hacer esto desde una mente clara es fácil además de vigorizante. Esto hará que tus lóbulos frontales lo agradezcan y aprovechen además ¿Imaginas ahora lo difícil que es lograrlo, si se busca claridad desde ese ruido?

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