La Tierra y El Rey Son Uno

Actualizado: 24 de jun de 2019

Del mito del Rey Arturo se acuña la frase “La Tierra y El Rey Son Uno” y esto nos revela la esencia de lo trascendental que es el liderazgo en un grupo social. Esto, también simplifica lo que la teoría de sistemas ofrece para entender que dentro de la interacción de diferentes elementos en un sistema, la mayor influencia en éste, se da a partir del elemento dominante. 

Para la psicología del liderazgo, estas dos ideas son fundamentales porque nos obligan a plantear la dinámica social desde una refrescante y muy necesaria perspectiva. Sea que una familia, organización empresarial o social y hasta una cultura o nación, será el líder quien defina los límites del sistema y en consecuencia, las formas en que los demás elementos de este interactúen y permitan la emersión de diferentes resultados.




El rol del líder en estos contextos implica entender como es que su realidad psicológica es de fundamental importancia en la organización ya que desde aquí la influencia del lider o carencia de esta definirá la calidad de vida en el grupo, los parámetros de la cultura organizacional y su sistema de valores, la visión, desarrollo de capacidades y fortalezas del sistema, así como las estrategias y uso de recursos en miras de cumplir un objetivo, misión o proceso. De todo esto, tenemos entonces que desde el liderazgo se determinará el impacto, relación con en entorno y trascendencia del sistema a la luz de los retos y necesidades que en su ciclo de vida, cada organización o sistema tengan que gestionar.


Así tenemos entonces que esta perspectiva, la del propio líder será la que tendrá de manera obligada que poner los ojos y esfuerzos en la atención de aquella complejidad que obligadamente tiene que convivir como parte entonces de un sistema más amplio y que será el contexto de operación propio de la organización del líder. esta noción de complejidad, podemos entenderla como el grado de dificultad para comprender como un sistema se comportará o la posibilidad inclusive de predecir dinámicas y sus resultados al interactuar o pretender cambiarla y esto nos enfrenta directamente con la capacidad adaptativa del sistema y su capacidad de resolver problemas o lograr objetivos.


En la época actual es de conocimiento general que el grado de complejidad que se vive es cada vez más interesante, por darle un adjetivo y que esta requiere de nuestro liderazgo y organizaciones, el poder refinar y optimizar de manera cada vez más urgente las capacidades y recursos desde donde podamos atenderla con el menor grado de dificultad. Para lograr esto, requerimos regresar a nuestra idea anterior sobre como la psique del líder juega un papel trascendental que aún no esa arropado por el mundo convencional de la empresa u organizaciones sociales, principalmente los órganos de gobierno. 

Sin pretender caer en una excesiva simplificación, tenemos entonces que, el reto del liderazgo se ve necesitado de lograr en la persona un grado de claridad mental que emerge de una limpieza de estructuras psicoemocionales que implican la definición inconsciente de nuestro sistema de límites personales. Estos, por ejemplificar alguna de sus consecuencias, determinan la naturaleza de nuestra interacción social y probablemente más importante, nuestros procesos cognitivos y emocionales asociados con el manejo de riesgos y toma de decisiones. 

Hablar de la psicología del liderazgo cobra aún más importancia cuando es esta misma la que pudiese lograr generar la capacidad de gestionar la sabiduría en aras de un consciente y determinado esfuerzo por asumir nuevos compromisos sociales desde donde sea posible cambiar aquellas reglas del juego que impiden la trascendencia a una sociedad más sana y sostenible. 

Entender esta psicología se vuelve razonablemente fácil si se utilizan siete perspectivas que ofrezcan una profunda comprensión holística y para esto propongo usar como modelo la información que se contiene en el significado y sentido etimológico de los días de la semana. Asi que, transitemos en otra entrega del mito Arturiano, a los más profundos mensajes que nos ofrecen los dioses, conocidos como los hijos de Saturno.

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